Andreaferreiro's Blog

Pintando mi voz

La acusmática: De los oidores, lo oído y la forma del oír.

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“Le he oído a pesar mío, sin haber escuchado,

pero no he comprendido lo que oía”.

Pierre Schaeffer.

Según el filósofo griego Ἰάμβλιχος o Jámblico[1], la comunidad pitagórica estaba dividida por la forma en la que se les enseñaba, había que pasar ciertos exámenes para demostrar el genuino interés por ser discípulo de Pitágoras y llegar a formar parte de los “matemáticos”, que en griego se refiere a los relacionados con el aprendizaje[2]; ellos eran el grupo conocedor, receptor y hacedor del conocimiento científico del maestro, en pocas palabras, los doctos. La prueba previa para obtener acceso a éste grupo estaba compuesta por los “acusmáticos”, llamados así por su significado (del griego): “oidores, o los que oyen” [3]; ellos también recibían los conocimientos y la filosofía de la comunidad, sin embargo, no podían participar o ver al maestro durante al menos cinco años, de ésta forma se ponía a prueba su capacidad de guardar silencio, de atención y de retención. Para lograrlo, Pitágoras dividía el aula colocando en el centro un velo de lino (oscuro) que impedía que lo viesen los acusmáticos, mientras que del otro lado, de su mismo lado, se encontraban los matemáticos.

Pitágoras consideró la educación sin vista como una herramienta necesaria para el aprendizaje; se cree que así los alumnos no se distraían por lo que veían o decían, y lograban concentrarse con mayor facilidad en lo sonoro, particularmente en la enseñanza. Fue entonces, Pitágoras, quien introdujo la palabra como un adjetivo descriptivo del oyente.

En los años cincuenta, el escritor francés Jérôme Peignot[4], retomó la palabra “acusmática” para describir la forma de escuchar sonidos sin una causa visible[5], más precisamente refiriéndose a la “música concreta”, desarrollada por el compositor, ingeniero, musicólogo, acústico y también escritor francés, Pierre Schaeffer.

La música concreta parte de la aislación de los sonidos existentes dentro de una composición musical; del tomar sonidos concretos, de abstraer sus valores musicales y luego colocarlos en una especie de montaje sonoro-musical; o en palabras del compositor y percusionista francés, Pierre Henry, “se enfoca en las envolventes sonoras[6] o en sus formas, no como un estudio del timbre”[7]. La música concreta se compone de objetos sonoros[8] que surgen de la experimentación con la tecnología de grabación y manipulación sonora, por ende, se constituye de sonidos no necesariamente musicales o naturales. A partir de esta relación, fue requisito contar con la “escucha acusmática” para apreciar éste arte: dejándose entera y exclusivamente a la escucha.

En 1966, Pierre Schaeffer presentó su teoría musical en el Traité des objets musicaux (Tratado de los Objetos Musicales), en su capítulo titulado “Acusmatique”, explicó —entre otras cosas— la importancia de contar con la escucha correcta ante los objetos sonoros; él mismo describió cuatro modos distintos:

ouïr: que es la percepción bruta de lo sonoro, o el sólo percibir sonido;

écouter: que relaciona el sonido escuchado con su causa o su objeto-fuente[9];

comprendre: que le atribuye un significado al sonido escuchado; y

entendre: como aquella escucha del sonido por lo que es, la llamada “escucha reducida”, proveniente de la reducción fenomenológica epojé[10], con el fin de que el sonido se exprese por sí solo[11].

La publicación de Schaeffer generó un conflicto en torno al término “acusmático”, sobre todo en si él consideraba a la escucha acusmática como sinónimo de la escucha reducida; actualmente permanece dicha confusión, sin embargo, el compositor contemporáneo de música experimental, Michel Chion, nos aclara el punto regresando a los pitagóricos[12]. Como hemos explicado antes, Pitágoras llamaba “acusmáticos” a aquellos oidores de su conocimiento, de su palabra, se refería claramente a una escucha semántica, de mensajes verbales o lingüísticos a decodificar, no del tipo fenomenológico de escuchar al sonido en sí mismo; entonces, la acusmática original es del tipo de escucha comprendre de Schaeffer y no del entendre; con esto desmentimos y aclaramos que lo que realmente se requiere para la apreciación de la música concreta es una escucha reducida, no una acusmática.

Leído lo anterior, podemos concluir en definir “acusmática” como una forma de escucha sin ver la fuente sonora; un “sonido acusmático” puede ser el sonido proveniente de la radio, de una cinta, o la voz de Pitágoras detrás del velo…; por otro lado, si hablamos de escuchar un sonido del que no vemos su fuente y que además no queremos entenderlo por su causa o significado, sino en sí mismo, entonces hablamos de “sonidos concretos” y de una “escucha reducida”.

Bibliografía y Fuentes:

[1] Jámblico, Vida Pitagórica, Protréptico, Editorial Gredos, Madrid, 2003, pp. 64-66.

[2] “Matemática”, del griego μάθημα (máthēma), que quiere decir “campo de estudio o instrucción”.

[3] De la palabra griega ἀκουσμα (acousma), que significa “sonido del que no se conoce la causa; percepción auditiva”. (A diferencia de los matemáticos, ellos no habían estudiado a fondo la ciencia, sólo la escuchaban).

[4] Peignot frecuentaba al Grupo de Investigación de Música Concreta (Groupe de Recherche de Musique Concrète), fundado por Pierre Schaeffer, Pierre Henry, y el ingeniero de sonido Jacques Poullin..

[5] Chion, Michel, Guide to Sound Objects: Pierre Schaeffer and Musical Research, [English translation by John Dack and Christine North, 2009], Institut National de L’Audiovisuel, Editions Buchet Chastel, Paris, 1983, p. 11.

[6] La envolvente sonora se refiere a la evolución de la amplitud de cualquier sonido determinado por cuatro parámetros: ataque, decaimiento, sostenimiento y relajación. El timbre se refiere al matiz del sonido determinado principalmente por la frecuencia o la tonalidad.

[7] Citado en: James, Richard, “Interview with Pierre Henry”, en Expansion of Sound Resources in France, 1913–1940, and Its Relationship to Electronic Music, Doctoral thesis, University of Michigan, note 91, p. 79.

[8] Objetos sonoros: entendidos como toda identidad perceptible audiblemente, o bien, todo aquello que se oye por el simple hecho de oírse. Explicados en el Traité des Objets Musicaux (Tratado de los Objetos Musicales), de Pierre Schaeffer, 1966.

[9] También estudiada por Michel Chion como “escucha causal”: escuchar un sonido por su causa.

[10] Edmund Husserl, filósofo austriaco fundador de la fenomenología trascendental, propuso en su publicación Ideas I, la posibilidad de acceder a la subjetividad trascendental o conciencia pura mediante una serie de reducciones: la epojé. Haciendo esto, se deja a un lado, se suspende o se pone entre paréntesis todo aquello que no es la cosa, para que la cosa se exprese en sí misma.

[11] Chion, Michel, Guide to Sound Objects: Pierre Schaeffer and Musical Research, [English translation by John Dack and Christine North, 2009], Institut National de L’Audiovisuel, Editions Buchet Chastel, Paris, 1983, pp. 28-30.

[12] Chion, Michel, El Sonido: Música, cine, literatura…, Paidós, Barcelona, 1999, pp. 251-252.

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