Andreaferreiro's Blog

Pintando mi voz

Las Elecciones 2012 y la Política Mediática en México

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Manuel Castells escribió: “Los medios dan a conocer a los líderes y se explayan en sus enfrentamientos, victorias y derrotas, porque las narraciones necesitan héroes (el candidato), villanos (el candidato rival) y víctimas que hay que rescatar (los ciudadanos).” Es con esta frase como introduzco este ensayo en el que hablaré sobre la construcción de las elecciones mexicanas del 2012 dentro de la política mediática: qué estrategias han utilizado los partidos políticos para construir a sus candidatos, la elaboración de los mensajes y la campaña electoral, a fin de adquirir cierto poder simbólico y ganar las próximas elecciones. Iremos revisando algunos casos que han afectado el poder simbólico de partidos, actores y medios de comunicación a favor o en contra de los candidatos a la Presidencia de la República como es el caso del movimiento “Yo soy 132” que explicaré más adelante.

            La política mediática, tal como se puede entender en sus mismas palabras, es la forma de hacer política en y a través de los medios de comunicación; la política en el contexto histórico en el que vivimos —inmersos en la tecnología y aún con más tiempo pendientes de lo que los medios de comunicación nos informan—, ha pasado de ser una política donde los partidos sólo podían informar y darse a conocer a los ciudadanos co-presencialmente para convencernos de ser no sólo la mejor opción, sino la única opción por la cual debemos optar al ejercer nuestro derecho al voto, a una política que amplió sus fronteras enviando mensajes audiovisuales a toda la nación a través de los medios masivos de comunicación para tratar de ganarse nuestra fe. Esto no refiere a que esté mal, al contrario, es necesaria la adaptación al desarrollo tecnológico y, para la política es de mayor importancia, pues nuestra cultura observadora y receptiva de los mensajes transmitidos en los medios “popularizan” a sus héroes, sin importar que sea negativa o positivamente.

             Al decir que algo es mediatizado, es lo mismo que decir que ese algo está “editado”. En el caso de México, hay dos grandes grupos que casi acaparan toda la televisión abierta: Grupo Televisa y Televisión Azteca. El primero actualmente perteneciente a Emilio Azcárraga Jean —el tercer Emilio Azcárraga en la administración—; y la segunda que es formada como una sociedad anónima en la que participa el Grupo Salinas —Ricardo Salinas Pliego— como su mayor accionista. Uno de los problemas de esto es que la información se edita a favor del pensamiento político de estos grupos —por no decir a favor de su economía— que ha sido siempre a favor de la “derecha” —si es que le podemos seguir llamando así, o debo decir PRI-PAN—, estos partidos son los únicos que les han asegurado su existencia y permitido que sigan monopolizando los medios de comunicación abiertos a toda la nación (entiéndase que no se paga por el acceso a ellos). La política mediática es tan importante, que los actores políticos no existen sin ellos, ya que es a través de los medios que tienen la posibilidad de transmitir sus mensajes —simbólicos para la construcción del poder—, para lograr influir en la decisión final de los votantes. Los medios de comunicación están obligados a darles cierto tiempo al aire a cada partido político y, aunque éstos estén cumpliendo al transmitirnos la publicidad de los partidos, todo el discurso construido dentro de las televisoras antes mencionadas está dirigido para que el espectador tome consejo y la misma postura de los actores y personajes que se fueron construyendo como expertos o especialistas en cierta información. ¿Por qué? Los ciudadanos —no todos— hemos entrado en una especie de inactividad en la que no nos interesa adquirir información más amplia en otros medios de comunicación o medios alternativos como Internet; no nos interesa la política, no queremos “gastar” nuestro tiempo informándonos sobre quiénes son, qué proponen, de dónde viene cada candidato que quiere representarnos en el país; somos conformistas con la información a la que tenemos acceso más rápido (como la Televisión), y a pensar que porque cierto personaje es experto en un tema —y yo no—, seguramente lo mejor es estar de acuerdo con él o ella.

            Los medios masivos de comunicación nunca van a expresar pública y directamente sus intereses económicos y políticos, están confiados en que la gente les ha imputado credibilidad y, aunque en medios alternativos se hable acerca de la mediatización de la información e intenten “activar” a la gente, gran parte de la población mexicana sigue aún sin acceso a esta información, ya sea por brechas cognitivas o tecnológicas. Es importante entonces, que la información sea transmitida no sólo dentro de medios digitales, sino también con estrategias tradicionales. Un ejemplo de esto es lo que sucedió el pasado 11 de Mayo en la Universidad Iberoamericana; a raíz de la decisión partidista que tomó dicha universidad en conjunto con el partido político, los estudiantes expresaron su inconformidad abucheando al candidato y reprochándole defectos de su gobierno en el Estado de México. Algunos medios de comunicación informaron que Enrique Peña Nieto había tenido “éxito” en esta visita —sobre todo en lugares de gran número de afiliados—, ocultando el escándalo real; indignados por la falsedad de la información, los alumnos comenzaron a subir a la red videos y fotografías tomadas por sus celulares de lo que en realidad había sucedido. Ésta información comenzó a fluir rápidamente adquiriendo popularidad y atacando simbólicamente la credibilidad de los medios de comunicación que habían tergiversado los hechos. Posteriormente, otras universidades mostraron su solidaridad con los alumnos de la Ibero grabando más videos uniéndose en el movimiento digital “Yo soy #132”. El tema creció hasta organizarse una primera marcha para exigir veracidad en los medios de comunicación; salieron a las calles y marcharon pacíficamente hasta las instalaciones de Televisa; el tema pasó de ser únicamente para aquellos que estamos conectados en Internet, a ser visto por mucha otra gente en las calles. Los medios les dieron cobertura en respuesta a los estudiantes… ¿cuál mentirosos?. El impacto positivo es que gran parte de la nación ya conoce lo que está sucediendo; el negativo es que parece ser que no nos habíamos dado cuenta de que los medios mediatizan la información. Exigirle a estos monstros de la comunicación que “dejen de mentir” es como pedirles que dejen de ser amigos de quienes los patrocinan alimentando sus bolsillos para ser nuestros amigos (parafraseando al profesor Jorge Sánchez Badillo). Lo que se debería promover —según considero— es ampliar el acceso a la información alternativa, distribuirla, promover al ciudadano activo informado, desvirtuar a los medios subvirtiendo sus formas simbólicas (acabando con su poder simbólico); no exhibiendo nuestra tendencia política para confundir o desorganizar los objetivos, alborotando a la sociedad negativamente y, exigiendo utopías.

            Los partidos políticos deben asegurar su acceso a los medios de comunicación para activar sus estrategias de creación de poder; una vez dentro pueden promover los mensajes que sirvan a los intereses de cada contendiente. En los spots políticos que observamos en la televisión o escuchamos en la radio se nos presentan candidatos que exhiben valores que nos permiten identificarnos con ellos como seres humanos: “el amor por México”, “el ser la señora de la casa”, “el cambio”, son algunos de los discursos que se han ido utilizando por los distintos partidos políticos. Las campañas electorales actúan sobre las predisposiciones de los votantes activando o desactivando procesos emotivos y cognitivos para ganar. Ganar poder. Todos, sin excepción, están buscando el poder en primer plano, en lo segundo —y no en todos los casos—, el bienestar del país poniendo en marcha sus propuestas. Todo partido político es financiado públicamente (que puede ser revisado con detalle en el art. 41 fracc. II de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos), lo que significa que es del dinero de cada uno de los ciudadanos que pagamos impuestos, toda la basura política usada en las campañas; votar por un nuevo partido político implica entonces financiar a otro grupo de personas para cumplirles su capricho del poder. Cada partido debe asegurarse primero de tener el apoyo histórico que siempre han tenido (aquella gente que es afiliada al partido desde tiempo atrás) promoviendo la misma ideología que han tenido como partido desde el comienzo; posteriormente tratarán de confundir el núcleo de votantes del rival señalando sus defectos, actividades ilegales, contradicciones en su ideología, etcétera; y finalmente buscarán el voto de los independientes o indecisos convenciéndolos de que ellos son lo mejor —o lo menos peor—.

            En el caso del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Enrique Peña Nieto fue elegido como el candidato a la presidencia, la publicidad comenzó difundiendo sus logros aún como gobernador en el Estado de México transmitiendo a nivel nacional sus informes de gobierno; también su matrimonio con la actriz de Televisa Angélica Rivera (la Gaviota) le sumó popularidad en el país. Los medios comenzaron a “ver” al ex-gobernador suponiendo su candidatura a la presidencia desde el 2010. Se aprovecharon de las fallas del gobierno panista de los últimos 12 años para llamar a la ciudadanía a votar de nuevo por ellos, promoviendo la imagen joven y aparentemente responsable del priista Enrique Peña Nieto. Se creó una imagen de alguien “que cumple”, “que hace”, “que es joven” para un PRI que durante 70 años no cumplió,  robó y envejeció al país.

            El Partido Acción Nacional (PAN) promovió a tres precandidatos: Ernesto Cordero, Santiago Creel y Josefina Vázquez Mota. El PAN ha gozado de tener el poder desde las últimas dos elecciones, y habiendo tenido la oportunidad de demostrarle a la ciudadanía un cambio, han dejado visibles sus errores más grandes como: Vicente Fox, y la creación de rivales entre el mismo partido. La precandidatura del PAN demostró el único interés por continuar la posesión del poder, la falta de unión en el partido, y la farsa de la contienda entre ellos, sobre todo entre Cordero y Vázquez Mota, quienes comenzaron exhibiendo sus defectos y al final perdonándose casi como mejores amigos. A esto le llamamos política del escándalo y puesta en escena (aunque generalmente no se da dentro de un mismo partido, sino entre rivales partidistas).

           La política del escándalo es el arma más poderosa en la lucha por el poder; se construye en un entorno de comunicaciones digitales (al igual que la política mediática) en el que se pretende transformar la política cumpliendo o arruinando sus ambiciones a partir de escándalos continuos entre los contendientes. Nuevamente, se trata de ser el héroe rescatando a los ciudadanos del o los villanos. El papel de los contendientes es ser menos vulnerables a los escándalos haciendo desaparecer la confianza pública y la legitimación de la política de los rivales. Josefina Vázquez Mota ganó la lucha interna del partido y siguió con la política del escándalo traslapándola a Enrique Peña Nieto. Si él no es “la señora de la casa”, ella sí puede (aunque no lo sea ni lo haya sido nunca)…

            El Partido de la Revolución Democrática (PRD) se esmeró en quitarse las etiquetas de ser “peligrosos para México”, “porros”, “rebeldes”, “contrarios”, y demás; a ser un partido que quiere promover el amor, la solidaridad, el perdón y la unión. Por supuesto esto crea contradicción para la izquierda revolucionaria; nunca se ha tratado de “amar” sino de convencer, y si el amor los hace más humanos, es como el novio que le dice a la novia que la ama para que ella le responda sus caprichos sexuales, pero decir es diferente de hacer. Por más buen actor sea Andrés Manuel López Obrador, es difícil creerle su discurso de amoroso. Si es tan amoroso debería dejar que los demás candidatos “le copien” sus propuestas por el bien del país. “El amor no busca lo suyo” dice la Biblia. Debería estar feliz de ser el único que ha hecho propuestas realmente interesantes a favor del país ganándose la confianza de muchos ciudadanos y adquiriendo un poder simbólico fuerte a partir de sus discursos positivos, y no preocuparse porque le copien las ideas; los ciudadanos nos damos cuenta también. Es de mencionar que AMLO es el único candidato que se ha salido de la política mediática como tal; ha desafiado las estrategias mediáticas porque sabe que no le favorecerán nunca, y se ha exhibido tantas veces quiere no leyendo discursos en pantallas como lo han hecho los otros candidatos. Positivo porque lo que dice adquiere mayor peso, pero muy negativo porque cuando tiene que decir cosas importantes, parece que se le olvidan. Comentarios como “estoy cansado” no le han ayudado mucho; si tanto le ha gustado hablar despacito —tal vez para evitar que le salga el lobo revolucionario desesperado que trae dentro—, debería cuidar aquellas pocas palabras que salen de su boca en vivo y preocuparse por mantener a la gente a su lado “en amor”. No es de olvidarse el berrinche que hizo al perder las elecciones del 2006 auto-abanderándose y exigiendo el conteo “voto por voto”. La izquierda está sufriendo —desde mi punto de vista— de un mal cabecilla, pero ¿quién con más popularidad que el “presidente legítimo” desde 2006 para contender con “el guapo” y “la nueva señora de la casa”? Cabe señalar que tuvo problemas con su propio partido creando divisiones internas, pero si el partido quiere ganar, no tenía muchas opciones.

            Finalmente Gabriel Quadri. Poco tuvo el candidato de difusión en las primeras etapas de las elecciones, le había fallado la estrategia a Elba Esther Gordillo en asegurar el acceso a los medios. La señora es la fundadora del Partido Nueva Alianza (PANAL), sus motivos: el poder y mucho dinero (financiación pública). Sencillamente, el candidato y la señora saben que no ganarán la presidencia ni en los sueños —o tal vez sí—, por ello se han dedicado a ser los ayudantes secretos del PRI en la política del escándalo. También es escándalo decir “sólo se la pasan tirándose tierra entre ellos en vez de hablar de propuestas” parafraseando a Quadri autodenominado “no político”. Absurda es la palabra que tengo para ellos. Quadri porque se cree un buen ambientalista cuando él ha vendido permisos a ricos para cazar animales en peligro de extinción, y Gordillo porque todavía cree que la gente no sabe lo que hace y lo que hizo. En pocas palabras, votar por el PANAL es votar para que Quadri sea Secretario de Ambiente en el gobierno de Enrique Peña Nieto y darle más dinero a la señora.

            Volviendo a la política mediática; si la ideología como la plantea Thompson (maneras en que el significado —en formas simbólicas— se moviliza para sostener, establecer y transformar las relaciones de dominación en un contexto socio-histórico), se produce en la esfera de los medios de comunicación, entonces no hay igualdad de oportunidades en la asignación del poder político. Vivimos en la crisis de la democracia; sólo puede reconstruirse si la sociedad civil rompe con las barreras corporativas, burocráticas y tecnológicas de la construcción de imágenes sociales, y esto sólo es posible en la sociedad en red.

            Somos una sociedad que consume lo espectacular, alentamos a los partidos a vendernos a sus candidatos como productos en marketing (sin desventajas) a favor de nuestros intereses, pero lo cierto es que el político atiende a los intereses propios del partido, no a los de los ciudadanos. La política está hecha como una narración; es una historia dónde las víctimas, debemos dejar de serlo activando nuestra responsabilidad como ciudadanos considerando la falta de información de los medios de comunicación masiva, leyendo, buscando, argumentando y no sólo opinando, para que un día podamos elegir a un verdadero representante de nuestro país y no a un supuesto héroe. Con respecto a estas elecciones, es buen momento para informarnos, ser políticos pero apartidistas, a pensar que si existe un poco de democracia en el país, el voto es la única respuesta que tenemos. Si no votamos, alguien votará por nosotros (anula la boleta en la urna si no quieres que alguien use ilegalmente tu voto); y si votamos por alguien, que seamos conjuntamente responsables de lo que le esperará a nuestro país. Si fuese posible que amemos a México, entonces dejémonos de partidismos y actuemos conforme a lo que creamos mejor para todos.

 

 

Bibliografía y Fuentes:

Written by andreaferreiro

31 mayo, 2012 a 04:30

Una respuesta

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  1. José Guillermo , Edo. de México.
    Des afortunadamente el tiempo barra muchas historias y cosas que pasan en México antiguo, por parte de un partido donde reina el dinero.
    si ganan, se desquitaran de los 12 años de no estar en el poder.
    Lo que necesitamos, siempre es tener un mas cultura, educación y borrar la corrupción, entonces veremos un NUEVO MÉXICO…NO DEJEMOS QUE SE DUERMA LA CONCIENCIA, RAZONEMOS UN POCO Y DEJEMOS QUE LAS RADIO DIFUSORAS Y T.V NOS MANIPULEN.

    José Guillermo Rodriguez

    10 junio, 2012 at 18:21


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